DÍA MUNDIAL DE LA MUJER

 

El día 10 de marzo, el IES Politécnico celebró el “Día Mundial de la Mujer”. Para ello, éste año la Comisión de la Salud, con la colaboración del Departamento de Lengua y Literatura, organizó una exposición dedicada a una mujer paisana nuestra, que destacó por sus estudios: fue la primera mujer que obtuvo la Licenciatura de Ciencias Químicas en España, por su trabajo como docente y por su obra literaria.

Ana María Cegarra Salcedo (1899-1993) nació y vivió durante toda su vida en La Unión, una comarca cuya economía giraba en torno a la explotación de las minas de su sierra.

De padre comerciante y madre maestra, el matrimonio tuvo tres hijos, Andrés, Pepita y Ana María. El sufrimiento y la pena de Ana María en cada una de las pérdidas de sus hermanos, la de Andrés demasiado temprano por la enfermedad (parálisis progresiva) que le dejó postrado a una silla de ruedas durante catorce años, será el seno de su dolor pero también de su inspiración. Por la muerte de su hermano escribiría su primer poema publicado, “Cristales Míos”, y tras el fallecimiento de su hermana, muy cercano a su propia desaparición, surgiría su última obra, “Poemas para un silencio”.

Ana María fue la primera mujer que obtuvo la Licenciatura de Ciencias Químicas en España. Abrió su propio laboratorio de análisis mineralógico, en una época en la que la mujer no estudiaba y tan sólo se dedicaba a las tareas del hogar; y desde 1928,  alternó este trabajo con el de profesora de química en la Escuela de Peritos Industriales y Maestría de Cartagena, en el Instituto de Bachillerato de La Unión y otros centros de Formación Profesional, dedicándose a la enseñanza durante 40 años.

Además, por la casa de Ana María pasaron muchos de los escritores y personajes más relevantes de la literatura murciana, Raimundo de los Reyes, Carmen Conde, Antonio Oliver, Miguel Hernández, con el que intercambió cartas durante un largo periodo de tiempo, y Ramón Sijé. Mucho es lo que se ha hablado o escrito sobre la amistad de Ana María y Miguel Hernández, circulando una leyenda sobre el enamoramiento del poeta hacia ella.

En la exposición dedicada a ella podemos apreciar paso a paso los momentos más importantes de su vida y obra, a través de un mural de más de cinco metros de longitud, de original confección en el que han participado alumnos de ESO y de Ciclos Formativos.

Hemos elegido una de sus poesías en la que plasma su sentir como docente y fotografías que forman parte de la exposición. Deseamos que lo disfrutéis.

 

“He sido una sencilla profesora de química.

En una ciudad luminosa del sureste.

Después de las clases contemplaba el ancho mar.

Los dilatados, infinitos horizontes.

Y los torpedos grises de guerras dormidas.

He quemado mis largas horas en la lumbre

de símbolos y fórmulas. Junto a crisoles

de arcilla al rojo vivo hasta encontrar la plata.

No he descubierto nada.

No tengo ningún premio.

A Congresos no asistí.

Medallas y diplomas

nunca me fueron dados.

Minúscula sapiencia para tan grandes sueños.

Pequeñez agobiante para inquietudes tantas.

Y rebelde ha surgido, como agua en desierto,

el manantial jugoso, intenso, apasionado,

-dulce herencia entrañable- que tiene la riqueza

de llenar de poesía tan honda desolación”

 

 

 

 

 

 

 

 

COMISIÓN DE LA SALUD